EL CAMBIO DEL CAMBIO EN CULTURA

José Lino Martínez

Por: José Lino Martínez Reyes

Con el cambio de Milagros Germán por Carmen Heredia, el presidente Luis Abinader mata dos pájaros con el mismo tiro. Con la medida deja evidenciado que estas dos funcionarias no ponían huevos en las canastas de la eficiencia para el gobierno, y si los ponían eran cuadrados.

La primera no dio pie con bola en el puesto primario de Directora de Comunicación y Vocera del Presidente. Y la segunda se frisó en la posición ya que no celebró ni un baquiné de campo. Ambas, según las improntas evidenciadas en sus puestos, tuvieron muy bajo desempeño en cada misión encomendada.

Por su parte Milagros se creyó que hacer monólogo interesados a estilo campaña, al estilo de toda una militante del PRM, en su programa Chévere Night, al que llegó a convertir en un comité de base de dicho partido y se creyó que ese vedetismo sería suficiente como para manejar la imagen de un presidente que tanto requiere que se le excusen y manejen en la opinión pública miles y frecuentes yerros que son hasta propios del ejercicio de la dirección de un Estado. No obstante, y es lo peor fue que la Diva- Milagros German-, no se daba cuenta que su puesto no era como manejar farándula, o que estaba en la pasarela de un reinado de belleza o cuando no, presentando un soberano, que entre más chercha mejor.

Y quiero decir que en cultura esa diva pega menos. Esa cartera es una tarea aún más delicada, ya entre otras cosas, requiere desarrollar y fomentar nuestra identidad como pueblo. Por lo tanto, su enfoque ha de ser lograr desarraigar la transculturización, cuestión que no se logra con la presentación de una danza, una noche larga de los museos, etc., mientras la sociedad expresa ritos aberrantes y sin ningún lineamiento estatal, así tampoco se podrá lograr con bailecito folclórico como si eso fuera cultura, sino parche mal pegado de una simple pantomima cultural.

En este sentido y, por el contrario, debería ser todo un programa que reoriente a la detención de manifestaciones groseras que, a todas luces, de forma y fondo, lo que representa es la irresponsable profanación de nuestros reales y verdaderos ritos. Creerlo así sería como cubrir con una falsa máscara a nuestras auténticas raíces. Y como elemento agregado, planteamos que toda manifestación, sin crear la conciencia que los jóvenes asuman como modo vivendi las expresiones de su identidad popular sería un desperdicio y una acción de tapar el cielo con un dedo.

Por lo tanto, me parece que la Milagro, si mal quedó en la comunicación de la cual hace gala que sabe, muchos menos en una tarea tan vital para detener la distorsión cultural existente en nuestro país. Todo lo cual solo se lograría con unos lineamientos trazados como política cultural del Estado a través de ese Ministerio, y que para impulsarlo requiere más que voluntad, niveles de pasiones para inspirar sentido de pertenecía y orgullo por lo nuestro.

Por lo tanto, el cambio en el cambio- en este sentido y las demás áreas del gobierno- debiera significar quitar la reversa. Pero parece que no será así. Y lo decimos, en primer lugar, porque para muestra basta un ejemplo, ya que la fiebre no está en la sabana sino en la persona. De todo modo, como quien escribe, es culturólo de larga data, rezaré para que el Ministerio de Cultura, pueda callarme la boca y casarse con la gloria sacando la cultura de este gran letargo y rumbo involutivo que en el presente se encuentra. De ser cierto lo que se dice de la reversa, a ese Ministerio, además de ese cambio, también le pusieron el 4WD para ir más rápido y sin tropiezos en el rumbo equivocado que ha llevado desde la llegada del cambio.